El juez Brian Cogan informó que una de las seleccionadas le relató entre “muchas lágrimas” que no sentía miedo por ella sino que sufría por la salud de su madre, que al enterarse de que podía ser seleccionada para ser jurado del caso le dijo que “tenía que mudarse, encontrar otra casa”. 

Como la vez anterior, hubo historias pintorescas entre los potenciales jurados. Una mujer incumplió todo tipo de reglas y órdenes al leer en la sala con sus desconocidos colegas jurados noticias sobre el caso; otro quedó descartado porque conocía al juez Cogan -“me resulta familiar”, dijo el magistrado-.

Entre los que pasaron la selección están un hombre de mediana edad que respondió que la persona que más admira en el mundo es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “Oh sí”, afirmó, diciendo que las políticas anti-inmigrantes de la Casa Blanca no afectarían a su juicio, ni por “su nacionalidad ni por sus creencias religiosas”. “¿Cree que [El Chapo] es un `bad hombre’?”, le interpeló uno de los abogados del capo, Jeffrey Lichtman. “No sé mucho sobre este sujeto”, respondió el jurado.

Con todo eso, lo importante es que se consiguió el primer objetivo: tener un grupo de 40 personas aceptadas por todas las partes como válidas para integrar el jurado popular. Hizo falta entrevistar a 74 individuos.

De nuevo vestido de civil, El Chapo abandonó el estilo “disco” del primer día y su atuendo fue mucho más formal. Parecía un empresario cualquiera: traje negro, camisa celeste, corbata en tonos azules y plateados. Uno de sus abogados, Eduardo Balarezo, le ajustó el cuello justo antes de empezar la sesión.

Guzmán repitió la misma rutina que el día anterior, anotando en un bloc de notas y comentando la jugada con Balarezo y las intérpretes que se sentaban a su lado. Debido a su encierro en aislamiento en una cárcel de máxima seguridad dijo tener problemas de audición, y seguir el procedimiento a través de auriculares donde escuchar la traducción del inglés al español le daña el oído.

En dos momentos de descanso entre entrevistados intercambió bromas que le hicieron soltar una carcajada. Durante el resto de seis horas mantuvo un gesto serio, esta vez más atento a los potenciales jurados que tienen que decidir si es culpable o no de los once delitos que se le imputan.

Para este miércoles queda la definitiva fase: la elección final de los 12 titulares (y seis suplentes) que formarán el jurado popular que juzgará a El Chapo. De los 40 seleccionados, la defensa podrá eliminar a diez y el gobierno a seis. Del resto, cada bando podrá eliminar tres de los definidos como potenciales suplentes.

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